René (EL Búfalo) Acevedo Rodríguez
Aguadillano de nacimiento, Mayagüezano de crianza y Pepiniano de adopción. René Acevedo está catalogado como el mejor jonronero en la historia de la pelota aficionada puertorriqueña. Fue a la edad de los nueve años cuando comenzó a practicar el deporte que seria su pasión.
En sus 21 años en la Doble A, 20 con San Sebastián y la última con Florida, el temido bateador zurdo de limitadas capacidades defensivas, comparado con el legendario Babe Ruth. En el 1991 se retiró del béisbol aficionado con un récord de 1,834 presentaciones al bate; 608 indiscutibles que se dividen en 345 sencillos, 98 dobles, 16 triples y 149 cuadrangulares y 571 carreras impulsadas, junto a 482 anotadas y promedio de por vida de .322.
Conectó en promedio un cuadrangular cada 12.5 turnos al bate. Sus mejores campañas, en términos individuales, fueron en 1975, al batear para .414, mientras en 1979 logró 50 carreras empujadas y 17 vuelacercas en 1987, todas cifras máximas de su carrera.Acevedo, de 50 años de edad y natural del barrio El Seco de Mayagüez, pero adoptado en San Sebastián, conectó cinco bambinazos al debutar en 1971 con los Patrulleros, equipo al que condujo a varios campeonatos seccionales, aunque nunca logró un cetro nacional ni fue incluido en la selección de Puerto Rico.
Finalizada su carrera jugando para los Titanes de Florida en 1991, ya Acevedo confrontaba problemas de salud y económicos, viviendo, incluso, por un tiempo en el coliseo Luis Muñoz Marín del Pepino, mientras laboraba en la oficina municipal de Recreación y Deportes.
Con ayuda de la Federación de Béisbol Aficionado, el Municipio de San Sebastián, un grupo privado de deportistas pepinianos y la Coliceba, se le construyó una casa en la urbanización Villa Sofía, que ocupó por el resto de su vida, mientras enfrentaba continuas alzas y bajas en su salud debido a la fatal diabetes crónica.
René falleció el 14 de febrero de 2000 a eso de las 2:15 de la madrugada, víctima de un paro renal, en el Hospital Regional de Aguadilla, donde estuvo hospitalizado por varios días. René será recordado en Puerto Rico, no sólo por las hazañas en el terreno del juego, sino por su calidad de ser humano, demostrando que aprendió de los consejos de sus padres.